Ella es mi Tanzanita

3489 Words

Tres horas. Tres horas llevamos en este auto, me duele el trasero por llevar tanto rato conduciendo, pero lo mejor de todo es que vale totalmente la pena. El viaje hasta Palermo es toda una experiencia. La noche ya cae y todo está iluminado a medida que avanzamos hasta nuestro destino. En la villa que le compré a Amalia debe estar todo listo y dispuesto para tener una excelente velada, no importa la hora, eso es lo de menos cuando somos dos enamorados locos por el otro. —¿Se puede saber a dónde vamos? —pregunta Amalia por quinta vez desde que salimos de su casa. Mi respuesta ahora no es distina a las cuatro anteriores. —Te dije que lo sabías desde el mismo inicio. Está claro que ya debe imaginar. No es difícil, el nombre Palermo es visible por todos lados. A estas alturas ella

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