Llego a mi habitación, sintiéndome agotado pero necesitando una dosis de claridad. Sigo con la sonrisita en los labios, no lo puedo ocultar. Siempre me gustó joder a Ana, sacarla de sus casillas, irritarla, pero desde que las cosas en mi vida se volvieron demasiado turbias y pesadas, lo había dejado de hacer. No sabía cuánto extrañaba reírme con ella por cosas tan absurdas como las de hoy. Quizás por eso me extrañé cuando llegué a la camioneta. Ya venía con la adrenalina elevada desde la reunión con Edward. Lo sentía en mi cuerpo. Se sintió extraño sonreírles, pero ahora que lo pienso, se siente bien interactuar nuevamente en vez de recostarme del asiento y aspirar la mierda que me metía para desconectarme del mundo entero. Se siente bien volver a joderle la paciencia a mi amiga, oírla, o

