...Estamos contigo... ¿Alguna vez fui consciente de lo que en realidad tengo? ¿Alguna vez presté atención a la familia que me rodea? ¿Algún día lograré entender por qué fui un egoísta tanto tiempo? Soy un hombre adulto. Debería actuar como tal. Pero en cuanto las palabras salen de los labios de mi madre, dejo la taza sobre la mesa y me arrodillo a sus pies. Un dolor sordo que comienza en mi pecho y termina alcanzando toda mi cabeza hace que me deje caer en su regazo. Es insoportable esta sensación de debilidad. Es malditamente acojonante que estoy aquí, necesitando su abrazo y su apoyo, como si fuera un niño perdido que comienza a encauzar su vida y no sabe cómo hacerlo. La primera lágrima cuesta que salga. Pero cuando una se libera, las siguientes la siguen sin control. Lloro por to

