De todas las probabilidades que tenía recibir un lindo arreglo de tulipanes, la menos agradable debía ser esta. Que dicho ramo sea enviado como una señal obvia de que tu suegro mafioso sabe a la perfección dónde vives, y en dónde escondes a la hija con la que tiene una grave obsesión. El rostro de Emilia procesa el susto, pero una vez digerido se convierte en neutralidad. Toma asiento en el sofá y mira al techo en silencio. Aprovecho que parezca buscar calma para revisar nuevamente las flores, mi lado conspirador teme que haya una cámara escondida o algo similar. Así que me tomo mi tiempo para verificar que sea lo que parece. Y lo es. Lo que estoy comenzando a creer que es mucho más, es la tarjeta. Hay algo de lo que me estoy perdiendo y necesito que Emilia me lo aclare. Me acerco a ell

