No pasé la mejor de las noches, porque como lo esperé no me dio tiempo de dormir propiamente. Mis pensamientos de preocupación sumado a verificar que Emilia respirase, como si fuese una paciente terminal, no me dejaron descansar. Sin embargo, era un nuevo día. Uno en donde a las 6 de la mañana me estaba levantando y haciendo el desayuno para ambos. Me decidí por exprimir jugo fresco de naranja, y hacer tortitas de avena con mermelada de frambuesa. Pique algo más de fresas y piña para acompañar con una ensalada refrescante, y listo. Me encontraba subiendo casi a las 7 AM a mi habitación, esa donde debía seguir durmiendo Emilia. La despertaría y… —Estaré trabajando desde casa esta y la siguiente semana Lucía — dice la supuesta mujer en reposo absoluto. Esa que se sentó en la cama a hab

