Algunas horas atrás Los preparativos para una celebración de este calibre son capaces de agotar a cualquiera. De eso tengo la seguridad con la mitad de la lista apenas siendo cumplida. Decoración, comida, regalos, fotos y videos. Mucho más lo es si he de considerar que solo contaba con una madre durmiendo, y dos niños montados en mi espalda. —¿Cuándo llegaran los dulces tío? — me abraza por detrás Lucas. —¡Tota! Quiero — me abraza por delante Pablo y hace señas de que quiere comer con su manito. Me encontraba sentado en el suelo de la sala de mis padres, siendo lo que me habían asignado ser sin mi consentimiento, el niñero de mis sobrinos. Mucho milagro es que no tengo a Rose encima de mí. Prefiere tratar de explotar el quinto globo que infle para ella esta mañana. A paso de vencedo

