Narrado por Emilia Santoro Esta mañana me hubiese burlado de mí misma si hubiese imaginado estar haciendo esto. Pero lo estaba haciendo. ¿Qué estaba haciendo? Siendo la serpiente venenosa que susurra pecados a mi Eva. Mi Eva era Liliana, la misma Liliana que estaba conduciendo conmigo al lado. Porque es que la noche finalmente había llegado, y con ello el plan debía ponerse en marcha. Mi asignación era llevar a Lily al hotel donde su pareja le estaría haciendo, esperaba que una propuesta digna de ese anillo de compromiso. Mis expectativas eran tan grandes como la panza de Jazmín, Jazmín que también nos estaba acompañando en el auto, en el asiento trasero, justo en medio de nosotras dos. La posición perfecta para tratar de tapar los oídos de Eva, pero no se lo permitiría, esto era demasi

