Angela Las palabras de Verónica hacían eco en mis oídos, mi corazón latía con fuerza, mi memoria traía a mi mente la imagen, la sonrisa de Daniela, mi confusión se hacía más grandes, no sabía que responder, no tengo claro que siento por ella, Angela detente, solo sientes cariño y amistad, me auto convencí, tome valor y respondí, primero solté una carcajada, luego dije. - No, como se te ocurre- la mire fijamente- a mí me gustan los hombres, tengo dos hijas, estuve casada con un hombre- le repetí o quizás me repetía a mí misma, había alguien a quien convencer, no sé si es a ella o a mí, Veronica no se detuvo continuo. - Tu actitud y comportamiento hacen pensar qué hay algo más, que estás enamorada. - No podría estarlo- no la mire a los ojos, solo agregue- de una niña que podría ser mi

