Capítulo 7

1585 Words
Camila buscó a su madre y ésta al verla le preguntó que pasaba, ella le dijo que en la casa le explicaría, porque no era el lugar ni el momento, don Servando invitó a bailar a Eloísa quién se puso roja hasta las orejas provocando la sonrisa de Camila. Un joven muy apuesto que había estado observándola desde que llegó al evento se acercó y la invitó a bailar, ella aceptó y pronto estaba envuelta en los brazos de ese chico que bailaba muy bien por lo que se entregó a disfrutar la música y a su pareja de baile. Terminó la pieza y el hombre le comentó: –Realmente eres una doctora muy aplicada y entregada a tus pacientes. –¿Por qué lo dices?, ¿acaso me conoces? –Hace dos días estuve en la emergencia con mi sobrino-hijo, tú lo atendiste por casi tres horas, por lo visto no reparaste mucho en mí porque no me reconoces, pero yo te identifiqué desde que entraste a este salón. –Ay disculpa, tienes razón me enfoco en los niños y me pierdo de fijarme en sus familiares, seguramente hablé contigo, te di muchas indicaciones y no me grabé tu rostro. –Auch, has causado mucho daño en mi pobre orgullo. –¿Cómo está tu sobrino-hijo?, y ¿por qué le dices así? –preguntó riendo. –Es hijo de mi hermano, él falleció hace 4 años junto con mi cuñada en un accidente, yo soy el padrino del niño y a ellos se les ocurrió la brillante idea de que yo sería el tutor perfecto para un pequeño de apenas 1 año de nacido, mis padres me ayudan mucho, pero ese niño es mi total responsabilidad, no es la primera vez que se enferma siempre tiene dificultad respiratoria, sin embargo, ahora que nos estableceremos en la ciudad pediré sus historiales médicos y te los llevaré para iniciar su expediente aquí. –Excelente idea, aunque no creo que yo siga siendo su médico, en una semana termino las prácticas y me recibiré en Pediatría, pero no sé si obtendré el puesto en ese hospital. –Pues desdé ya le pediré al universo para que te concedan ese puesto, ¿si lo quieres verdad? –Sí por supuesto, es mi sueño, es el mejor hospital de la ciudad y su división de Pediatría es super completa. –¿Quieres comer?, ya van a servir la cena. –No comeré, porque justo antes de venir fuimos a cenar, pero igual tengo una mesa con mi madre y don Servando Mondragón. –¿Vinieron con él?, estoy aquí por invitación suya, a partir del lunes será mi jefe. –Entonces puedes compartir en nuestra mesa, supongo. *** Santiago no había perdido de vista a Camila a pesar de no haberse movido del lugar adonde los había conducido Evelyn, sus respectivos abuelos se acercaron a su mesa y los invitaron a sentarse con ellos para la cena, durante la misma la sonrisa de los señores Altamirano y Oropeza no se borraba de sus rostros al ver a los jóvenes juntos, sentados en la misma mesa compartiendo con ellos. Al poco rato se encontraban envueltos en una charla general, aunque la tensión en Santiago no había cedido, Evelyn no había perdido oportunidad en desmejorar a Camila con el único fin de que él dejara de indagar sobre ella, porque cuando su mejor amiga se alejó gracias a sus señales, él preguntó: –¿Por qué Camila se prestó a esta farsa? –Necesitaba el dinero para sus estudios. –¿Le pagaste para que se hiciera pasar por ti?, ¿qué estudia Camila? –Sí, quería ayudarla y no sé qué estudia actualmente, porque siempre cambia de carrera. “Lo siento amiga, pero este bombón cumple la descripción completa de mi hombre soñado y es solo para mí” –pensó Evelyn. –¿Tú que estudias? –Yo ya me gradué con honores en Finanzas, mi abuelo me dio un tiempo antes de comenzar a trabajar con él, lo cual es mi sueño de siempre. –Fue de muy mal gusto lo que hiciste, yo no soy un adolescente buscando chicas para conquistar, esa primera cita a ciegas fue propuesta por ti y armaste todo un teatro, ¿querías que desistiera?, felicidades porque lo lograste. –No por favor, dame una nueva oportunidad, yo no soy como se describió Camila cuando me suplantaba, ella usó muchos datos propios porque mi pobre amiga atraviesa muchas cosas, pero de ahora en adelante conocerás a la verdadera Evelyn, sé que no te defraudaré. –¿Por qué ahora si quieres que nos conozcamos? –preguntó curioso Santiago. “Porque estás para comerte con todo y ropa cariño” –pensó Evelyn, pero dijo: –Porque no quiero dejar una mala impresión en el nieto del mejor amigo de mi abuelo, se los debo a los tres, si no resulta, perfecto, pero me habrás rechazado a mí, a la verdadera Evelyn y no a una burda imitación mía –dijo con intenciones muy claras. A partir de allí fue que llegaron los abuelos, se alegraron al verlos juntos y se sentaron a disfrutar con ellos de la fiesta, pero la situación era confusa aún, Santiago no estaba conforme, pensaba que Evelyn todavía podía estar ocultándole cosas sobre ella y su amiga. Notó la reacción que provocó en Evelyn, se dio perfecta cuenta de cómo insistió para quedarse sola con él, sin embargo, también sintió que su corazón se paralizó cuando vio los ojos de la falsa Evelyn, necesitaba encontrarse con ella, tenía que oírlo todo de su propia boca. Le susurró a Evelyn en el oído: –Quiero hablar con Camila. –No querido, olvídala. Al final cuando te dijo que no la buscaras más fue lo más sincero y real que te pudo haber dicho, ella tiene sus propios planes. –Bueno chicos, ¿cómo van las cosas entre ustedes? –preguntó el señor Emilio –Excelente abuelito –respondió Evelyn. –¿Te diste cuenta ya de que mi nieta es una joya Santiago? –Puedo decirle que realmente la estoy conociendo hoy. –Jajaja, lo sabía, tenías una impresión equivocada de ella. –Definitivamente sí señor Emilio, estaba equivocado –respondió en un tono serio. –¿Qué les parece si salimos a navegar el fin de semana? –invitó Emilio Oropeza. –Maravilloso abuelito. –Yo no puedo ir señor Emilio. –¿Tienes algo que hacer Santiago? –preguntó el señor Eugenio. –Sí abuelo, las evaluaciones que hice me revelaron algunos problemas que debo corregir de inmediato, trabajaré todo el fin de semana para regresar el lunes en la tarde a las locaciones, en otro momento con gusto los acompaño. –¿Cuándo estarás libre? –preguntó ansiosa Evelyn. –No lo sé por ahora, depende de los resultados que obtenga en las construcciones que dirijo. –Estaremos en contacto para que me digas cuándo podremos hacer ese viaje –sugirió Evelyn, sin darle oportunidad a escaparse. Evelyn no se daba por vencida, ya había decidido establecer una relación con Santiago y no permitiría que conociera a la verdadera Camila porque sabía que su amiga era sencillamente maravillosa. Santiago usó la trillada excusa de tener que ir al baño para retirarse de la mesa, al buscar a Camila la encontró bailando con un desconocido, conversaba con él, le sonreía mucho y se fueron juntos a la mesa donde estaba don Servando, a ese señor si lo conocía desde hacía bastante tiempo. Pensó en acercarse a saludarlo y unió la acción al pensamiento. –Buenas noches don Servando. Camila contuvo la respiración cuando escuchó el saludo y reconoció la voz. –Buenas noches Santiago, qué gusto verte, supe que fuiste a hacer unas evaluaciones, iré contigo a las próximas, ¿cuándo serán? –La próxima semana don Servando, espero volver el lunes o el martes. –Mañana te llamo para hablar de trabajo, ahora ven, permíteme presentarte a Eloísa Hernández ella es mi asistente personal y además es la madre de la flamante doctora en Pediatría Camila Hernández; él es Jerónimo Freites, Ingeniero Civil como tú y desde el lunes mi más cercano colaborador en la empresa, trabajarás mucho con él Santiago. –Mucho gusto –le extendió la mano a cada uno mientras saludaba–, señora, doctora, ingeniero, es un placer conocerlos. Se detuvo un poco más al darle la mano a Camila. Al fin sabía algo más de ella y no se decepcionó; doctora en Pediatría e hija de la asistente de uno de sus socios. Ahora entendía por qué esos hombres se desvivían por su atención, él mismo estaba tratando de obtener al menos unos minutos a solas con ella, pero no había manera de que lo mirara a los ojos; por otro lado, el ingeniero estaba muy cerca de ella. Estaba en sus cavilaciones cuando llegó Evelyn, se colgó de su brazo y dijo en voz alta: –Cariño, ¿me llevas a casa? –Pensé que te ibas con tu abuelo. –No, le dije que tú te ofreciste a llevarme. Este diálogo se llevaba a cabo bajo la observación de don Servando y sus acompañantes en la mesa, la señora Eloísa la miraba con reproche, porque estaba prácticamente acosando al chico, eso no era correcto. Camila la miró apenas escuchó su voz y se daba perfecta cuenta de las intenciones de Evelyn, bajó la cabeza y sin luchar se rindió.
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