Mientras en California, apenas comenzaba la noche cuando Camila tuvo que atender a once niños que llegaron intoxicados de un local de comida rápida, fueron minutos de caos total, cada padre pretendía que atendiera a su hijo de primero anunciando que estaba al borde de la muerte. Le tocó, una vez más, crear equipos de trabajo para atenderlos a todos al mismo tiempo, incluso incorporó en los grupos a los estudiantes que había conocido en la mañana distribuyéndolos para que prestaran auxilio a los médicos y enfermeras que estaban en el área de Emergencias en ese momento. Cuando lograron estabilizarlos a todos y solo quedaba culminar la hidratación, buscó una silla desocupada para caer pesadamente en ella, a pesar de haber distribuido la atención de los niños, se mantuvo al pendiente de cada

