HARPER El gimnasio estaba iluminado por grandes lámparas que colgaban del techo alto, y el piso brillaba con un intenso y claro color marrón. Detrás de mí, las gradas de madera maciza se alzaban en escalones amplios. Murmullos enérgicos llenaban el lugar. Pero cuando la música empezaba a sonar, todos se quedaban en silencio observando la presentación de otra aspirante entusiasta. Ya casi era el turno de Melisa, así que ella fue a vestirse con algo más cómodo mientras yo me quedaba allí esperándola. —Creí que también ibas a audicionar —mencionó Danna, acercándose a mí. —¿Quién? ¿Yo? —dije alarmada, echando un paso atrás. —Sí, eres muy bonita y debes ser muy talentosa. Encajarías muy bien —respondió sonriendo divertida ante mi evidente horror. Negué rápidamente con mis manos. —¡No! ¡

