Sergio me agarra del brazo tan fuerte que siento como clava sus uñas en el, su mirada es tan diferente a como ha sido todos estos días, en este último tiempo… —Me estás lastimando Sergio, suéltame por favor —, hablo suave. —Adriana, crees que soy estupido o algo parecido, verdad. Tu crees que voy a dejar que mi familia invierta más de la cuenta en una empresa sin que yo recibiera algo a cambio, mira tampoco voy a invertir tiempo con alguien que se que no me va dar lo que merezco, pero sobre todo no voy a quedar en ridículo me escuchaste —, asiento con mi cabeza. —Si eso es lo que crees pues sencillamente dejemos este trato así y ya, yo te devuelvo todo el dinero —. Él suelta una risa amarga. —Eso es lo que quieres, entonces quiero ya sobre la mesa el dinero, yo no lo quiero a cuota

