Mary. Después de recordarle muy bien a Mateo de lo que debe hacer apenas Noah se beba la droga, voy a la cocina y me sirvo una copa de vino la cual la bebo de un solo sorbo para espantar los nervios, llaman a la puerta y le indico Mateo que se esconda de prisa, voy lentamente hasta llegar a la puerta para así poder darle tiempo a Mateo, abro la puerta y allí está Noah haciendo mala cara como de costumbre en los últimos días y peor aún se notaba a leguas de que venía de muy mal genio, así que debía ser cuidadosa para que Noah no se fuera de inmediato sin mediar palabra alguna conmigo. Así que respiro profundo y lo trato como a una seda. —Hola Noah, gracias por venir. —No me agradezcas porque yo también tengo algo de que hablar contigo, —al hablarme de esa manera tan fría entiendo muy

