4. Preparativos

1154 Words
Con el contrato firmado, procedí a llevarlo a la base de archivos, para dar inicio... no sería fácil. Mi trabajo consistía en amansar a la bestia, estudiar su comportamiento, en otras palabras ser su niñera. Debía arreglar todo con ayuda de mi tío y otros amigos. Sería difícil, no podía dejar mi trabajo, actualmente soy uno de los doctores de la base, también sería la psicóloga del sujeto o mi esposo, como sea, eso facilitaría un poco el proceso ya que por ley debía pasar con él mi tiempo, fuera del campo laboral. Lo primero fue acomodar nuestros horarios para entrar y salir al mismo tiempo. Luego ubicar donde viviriamos, aunque ya tenia una idea, había visto una linda casa tipo cabaña a 10 minutos de la base militar. Gracias a mi trabajo y ahorros, incluyendo una pequeña herencia que mi abuela me dio en vida, busque al vendedor y buala... la compre, esta misma tarde firme los papeles asi que fui hasta el lugar a inspeccionarla, es hermosa se veía pequeña, pero muy acogedora, incluia muebles rústicos también tiene una hermosa chimenea en la estancia, una cocina comoda al fondo con una puerta corrediza que da a una terraza pequeña con vista a un hermoso bosque ubicado detras toda la parte trasera estaba cercada, a un lado de la estancia un pasillo con 3 puertas una en frente de la otra que son las habitaciones y la que esta al final del pasillo el baño, un garage para 2 autos... esta bien, después de todo solo seríamos dos. No tenía mucho tiempo, compre víveres, aunque no sabía que le gustaba comer a mi esposo... el solo pensarlo me hacía sonreír, estoy loca, porque no eres normal Aria, definitivamente estoy loca, dije para mi. Después de llevar las provisiones a la cabaña, me dirigí a casa lo difícil sería sacar mi ropa de casa, si mi padre estaba ahi. Mi madre es la mujer más dulce de todas, yo herede su caracter, y por supuesto sabía mis planes al igual a lo que haria y aunque no estaba convencida me apoyo, sabiendo lo duro y estricto que es mi padre. En casa somos: Mi padre, el Implacable General Johnson Cooper, como se le conoce, mi madre Nelly, mi abuela paterna Karen, mis 2 hermanos gemelos aunque no se parecen en nada, ellos salieron a papá rubios, y yo pelirroja como mama, Kail y Ken Cooper, son menores que yo, con tan solo 25 años me hacen la vida miserable, pero son el orgullo del General. Aunque creo que para eso son los hermanos, pero los amo muchísimo, cabe decir que son militares, de hecho todos en mi familia lo son y por último mi perro Max, un pastor alemán que me regalo mi tio por mi cumpleaños anterior. Estacione y fui directo a la puerta trasera, da a la cocina, Max salto sobre mi feliz de verme, lo acaricie y lo abrace fuerte, es tan bello. Mi madre me beso y continuo haciendo la cena, le habia contado lo que habia hecho, ella me sorprendio diciendo que habia colocado bolsas con mis cosas en el maletero de su auto que esta en el garage, me senti feliz y aliviada. En la mañana las pasaria al mio, las llevaria a la cabaña para acomodar todo, debía escabullirme para lograrlo, asi es ella mi salvadora, es tarde y estoy cansada, este día había sido agotador. Estaba desmayandome de hambre en el taburete de la cocina, cuando escuche a mi padre y los lelos entrar, asi les decía yo solo por molestar, papá beso a mamá en los labios y los lelos en la cabeza, que tal tu día? me dijo seco. Bien pa.. respondí sin ánimo. Mis hermanos besaron mi cabeza mientras jugaban con Max. La cena está lista en un minuto, vayan a lavarse, dijo mamá y competimos por entrar al baño, entre gritos y sonrisas, acompañada una que otra mordida de mi parte, ellos son más altos que yo y obvio más fuertes así que tenían ventaja sobre mi, pero yo soy más rápida y pequeña... siempre logro entrar donde ellos no podían, así que les gane. Niños comportense dijo mamá, dándonos con el limpion. La abuela llegó minutos después dando besos y abrazos. Basta! dijo el General y tomen asiento, Santa Palabra, el total silencio reino, cenamos en paz mientras platicamos de todo y nada. Al anochecer después de un baño bien merecido, metida en mi cama pensaba en todo, estoy muy preocupada, no se si estoy haciendo lo correcto, tome mi celular para mirar la foto del Teniente, wow ...si que es atractivo, no se que vaya a pasar pero me gustaría que se enamorara de mi, después de todo es mi esposo y con ese pensamiento me dormí. Este Día en Prisión: No dormí bien, mi humor estaba de los diablos, esa peliroja no salía de mi cabeza, recordar su sensualidad y ese beso, me hacía desear más, no se si esto estaba bien. Creo que no me están diciendo todo, pero ya lo averiguare, por el momento es hora de entrenar, aquí no hay tiempo para perecear, debo ponerme al día. Llame a mis padre y les conté algunas cosas acerca del programa, estan felices, no les dije que me casé, no supe como, tampoco queria sus preguntas y menos dar respuestas, solo lo evite. Estoy ansioso de volver a mi "vida normal" Cada día que paso aquí es frustrante, los entrenamientos son duros, no soy de muchas palabras y menos amigos, quizás un par y es mucho decir, muero por salir e ir algún billar, tomar unas cervezas o escuchar buena música, con mi esposa, mi esposa suena raro de mi, jamás tuve relaciones duraderas, las mujeres piden más de lo que quiero dar, solo será un año y me divorcio, no permitire que esa belleza me de órdenes, aun no a nacido la mujer que lo haga. Al atardecer un mensajero llegó con unas cajas y una serie de documentos que explicaban todas las funciones que debía hacer, también estaban mis horarios, los expedientes de 12 hombres, que supongo estaran a mi cargo, botas, uniformes y un celular en el que habia un número registrado. El Coronel Cooper. Suspire pesadamente pero agradecí a Dios, por una nueva oportunidad. No perdí tiempo y comencé a leer todo. La noche había llegado, ni siquiera cene de lo concentrado que estoy, cuando anunciaron que apagarian las luces, me aparte de los documentos, mañana los terminaría de leer y me acoste, recordando esa pequeña pero sexy pelirroja caminar hacia mi, con esa mirada seductora, era mía o lo sería, imaginarla me pone duro. Joder, necesito una mujer, metí mi mano en mi pantalón sintiendo lo que provocaba solo pensarla, pero por alguna razón solo la quería a ella, Aria... no recordaba su apellido pero si su dulce voz y deseandola me dormí.
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