Veo como Viktor se baja de su carro, pero me sorprendo un poco cuando del que está estacionado atrás suyo, se bajan dos personas. Doy un paso atrás intimidada. – Ellos son Volkov y Brown, estarán cuidando de tu hogar, se rotarán con otros que te presentaré después, no vayas a tratar con ninguno que yo no te haya nombrado personalmente ¿está bien? – asiento viendo hacia ellos con timidez. – ¿Es necesario? Yo no estaré sino hasta la tarde… – Viktor vuelve a llamar mi atención, y es solo ahí cuando me doy cuenta que hoy, sus ojos parecen más azules que ayer. – Sí, es necesario, vámonos – da media vuelta y se adentra a su auto, mientras, yo me dedico a saludar a los desconocidos con la mano, sonreírles un poquito y corro a subirme de copiloto. Al inicio, el viaje va completamente en silenc

