– Nunca voy a perdonarlo por esto – tal y como viene haciendo todo el día, Katia sigue quejándose e insultando a mi oso ruso por nuestra decisión apresurada, pero tal y como hice antes, ni siquiera le presto atención. De hecho, casi ni la escucho, por estar concentrada en el espejo cuerpo completo frente a mí. En un inicio, pensé en seguir con mis deseos y buscar un vestido suelto que no mostrara mi vientre, pero luego vi el vestido perfecto. Es ajustado hasta mis rodillas casi como una segunda piel, luego, se extiende en capas. Diana dijo que la sirenita luciría como yo si estuviese embarazada, eso me hizo reír un poco, ella es tan dulce como un niño. Pero no lo elegí por eso, sino porque, aunque tiene un escote discreto al frente, mi espalda está casi completamente al descubierto. Me

