ELIANA —¡Abuela! —Inmediatamente me lancé a sus brazos tan pronto como entré por las puertas de la cabaña. Estaba atada a su silla de ruedas. pero sus brazos aún eran lo suficientemente fuertes como para abrazarme. Las lágrimas se acumularon en mis ojos antes de correr por mis mejillas. Nunca pensé que la volvería a ver y, aun después de escucharla por teléfono, nada se comparaba con verla realmente, abrazarla. Sollocé en su hombro. —Eliana —cantó suavemente desde sus labios. —Oh, abuela —susurré, y no había emoción comparable a esta. Mientras Adam estaba en la puerta con Elijah, me tomó más que un momento reunirme por completo. Cuando finalmente me paré, mis ojos todavía estaban húmedos por las lágrimas. Cayeron sobre ella, que también estaba llena de lágrimas. —Yo… —balbucié—. N

