ELIANA —¡Eliana, espera! —Iván sostuvo la puerta mientras yo me metía enfadada. Mi puño se cerró y mi mente estaba llena de mil pensamientos. —¡Eliana! —Tuvo que gritar mucho más fuerte antes de que finalmente me detuviera y, con lágrimas en los ojos, le lanzara una mirada—. ¿Qué vas a hacer ahora? —Sus manos cayeron a los costados. Yo solo encogí los hombros. —Cualquier cosa menos quedarme aquí mientras matan lentamente a mi padre. No puedo creer esto. —Me pasé las manos por el pelo mientras una lágrima caía por mis mejillas—. Jaxon debe ser detenido... —Yo también lo sé, todos lo sabemos, pero tenemos que actuar con prudencia. Tiene que ser en el momento adecuado, de lo contrario… —¡No hay momento adecuado! —exclamé—. No viste a mi padre el otro día, yo sí —añadí—. Y no estoy segur

