Días después del fatídico acontecimiento aún había gran cantidad de personas asombradas por todo lo que había ocurrido. Las r************* habían sido inundadas con gran cantidad de videos de esa noche. En todos ellos aparecían Siobhan y Nanci, solo que el enfoque era diferente, mientras que algunos se veía a una Nanci desencajada gritando, o empujando a Siobhan por las escaleras, en otros se la veía como una víctima llorando de rodillas frente a su madre.
_ ¿Qué ocurre? _ comenzó a decir la abuela Carol _ antes tenía que rogarte que vinieras a verme, y ahora no te mueves de aquí _ el sarcasmo brillaba en los labios de la anciana que no dejaba de reír por el sufrimiento de su tonto nieto.
_ Abuela… solo estoy cuidándote, no quiero que te ocurra nada malo _ contestó Alexander mientras dirigía su vista hacia la puerta de entrada. Era evidente que esperaba la entrada de alguna persona.
_ Ella no vendrá _ dijo la mujer aun sonriendo.
_ ¿De quién hablas? _ el fuerte empresario, que nunca se había visto nervioso o interesado en nada más que no fueran los negocios de repente se encontraba acorralado sin saber cómo disimular el bochorno.
_ ¿Por qué no dejas de dar vueltas y me dices lo que en realidad pretendes? _ la paciencia de la anciana había llegado a su límite, más si se consideraba que en una gran cantidad de ocasiones le había aconsejado a su nieto no ser tan idiota, pero él se había empreñado en superarse día con día en esa área.
_ Yo…Siobhan _ dijo al fin en un suspiro _ ella… yo no sabía que las cosas eran de esa manera, yo siempre creí que era ella quien dañaba a Nanci….ahora, no quiere ni verme _ la mente del empresario volaba al día siguiente a la gran revelación. No podía dejar de recordar la manera en la que ella le había hablado durante ese encuentro y peor aún, la forma en la que lo había mirado.
El día después de la gala.
Alexander había sido llamado, como de costumbre, por Nanci quien lo necesitaba. No había explicado qué quería, pero él, siempre acudía a su llamado. Esta vez era un costoso restaurante, en el que la familia Reyes a pleno. El plan de Nanci era simple, dejarse ver en público, acompañada de Alexander. De esa manera ella le demostraría a Siobhan que seguía siendo la que mandaba, la ganadora, la puta ama, y que ella era solo una perdedora a la que nadie querría.
El hombre, con su traje elegante y su porte impecable e inmaculado acudió de mala gana al llamado. Ya no se sentía a gusto ayudando a la mujer, ya que había descubierto su verdadero ser la noche anterior. En realidad, sentía más necesidad de reclamarle, de decirle unas cuantas verdades en la cara por utilizarlo de esa manera, pero…ella era su salvadora y se lo debía después de todo.
_ ¡Alex! Estoy tan triste _ dijo la mujer tomando el brazo del hombre en cuanto lo vio _ Siobhan…ella me está difamando, ha dicho cosas terribles sobre mi _ continuó llorando, frente a todos los miembros de su familia.
_ Hola señor Belmont, es bueno que haya aceptado venir a cenar con nosotros _ el señor Reyes se apresuró a saludar _ es un honor contar con su presencia.
_ Solo vine… _ contestó de manera cortante, dejando en el aire el resto de la respuesta, logrando que todos lo miraran de manera extrañada.
_ ¿Alex? ¿Ocurre algo? _ preguntó Nanci al comprender que el hombre ya no se comportaba como siempre, pero en cuanto el hombre fijó su vista en ella, sentándose en su lugar, volvió a su actitud sufrida _ mi hermana…me odia, ella seguramente sería feliz si yo muriera, y he decidido marcharme, es por eso por lo que organicé esta cena e invité a las personas que más amo _ las lágrimas comenzaron a correr por los ojos de Nanci, mientras que todos a su alrededor protestaban, todos menos uno
_ De ninguna manera, tu eres la princesa de los reyes, es Siobhan quién debe disculparse por todo lo que te ha hecho y luego será expulsada de la familia, los Reyes ya no la consentiremos más de ninguna manera.
Alexander de repente sintió que se encontraba en un mundo paralelo, o que esas personas vivían en una realidad alterna. Siobhan había sido gravemente herida por Nanci, casi muere, ella era la víctima en esa situación. Además de eso, la joven ya había renunciado a la familia, por lo que poco podía afectarle lo que ellos dijeran, y estaba a punto de replicar cuando vio entrar por la puerta a la aludida.
El empresario se preparaba para ir a su encuentro cuando vio que a su lado se encontraba el mismo hombre que la noche anterior. Claro que él lo conocía, Ethan era poderoso, imponente y extremadamente apuesto, por lo que el hombre apretó con fuerza los puños visiblemente molesto.
_ Alex, no te preocupes…estoy segura de que mi hermana no está teniendo un amorío, eso no sería posible ¿Verdad? _ Nanci había visto llegar a su rival junto con otro hombre extremadamente apuesto y eso la había enfurecido en gran manera.
El rostro de Alexander se distorsionó en el momento, mientras que quienes estaban en esa mesa se mostraban molestos por el descaro de Siobhan al presentarse con otro hombre frente a su prometido, aunque ninguno de ellos querían que ese matrimonio se diese.
Sin decir palabra alguna, Alexander se puso de pie y caminó en dirección a la mesa de Siobhan, quien estaba completamente ajena a todo el intrincado enredo que se tejía a su alrededor.
_ Siobhan… ¿cómo puedes presentarte frente a tantas personas con otro hombre? Es que acaso estás engañando a… _ la voz chillona de Nanci se escuchó por detrás de Alexander, quien no sabía que ella lo había seguido.
_ Nanci… ¿no tuviste suficiente ayer? Porque de ser así tengo más videos sumamente interesantes que estoy segura de que a todos les encantará verlos _ la voz de Siobhan salió burlesca, altiva y sin rastro alguno de culpa.
_ Yo…yo no sé qué puedes tener mío…yo solo quiero ayudarte…ahora estaba despidiéndome de mis padres y de Alex, te dejo la familia Reyes para que puedas ser feliz _
_ La familia Reyes es decadente, no me interesa en lo más mínimo ser parte de ese grupo patético de personas, te dejo gustosa mi lugar, ya que a ti te gusta ser patética _ las palabras de Siobhan fueron duras y certeras, logrando que todos los Reyes se sintieran ofendidos y comenzara a despotricar en contra de la joven. Las palabras eran las mismas de siempre y Alexander ya estaba por explotar y mandar a todos a callar cuando el suelo debajo de sus pies comenzó a sacudirse en gran manera.
En cuestión de segundos todo se volvió un caos. Gritos, corridas y llantos desesperados. Siobhan, o mejor dicho Marta, provenía de una zona en la que estos terremotos eran frecuentes, por lo que sin entrar en pánico comenzó a caminar, despacio hacia la salida, llevando con ella a un calmado Ethan. Nanci, en cambio gritaba despavorida y rugía pidiendo a un aturdido Alexander que la salvara.
Sin pensar más el joven empresario, con su deuda vital a cuestas, tomó a Nanci en sus brazos y caminó hacia la salida. Al llegar a la puerta del restaurante, pudo observar a su alrededor, en el que todo continuaba moviéndose de manera brusca, algunos árboles estaba cayendo, por lo que él se dirigió con su paquete a cuestas a una pared firme y segura en la que se resguardó y, principalmente, resguardó a Nanci que aún lloraba en sus brazos.
Cuando todo terminó, él se dispuso a revisar a la joven, buscando que no tuviera heridas, pero vio que ella estaba perfecta en sus brazos. Cuando ya este procedimiento automático y rutinario terminó, levantó la vista y vio, a su lado, a Ethan abrazando a Siobhan y cubriendo, con su mano, una herida sangrante en la frente. Fue, en ese preciso momento, en el que su mundo se hundió. Los celos, la furia, se apoderaron de él. Con paso rápido se acercó a la joven e intentó sacarla de los brazos de su rival.
_ Siobhan… ¿qué haces con este sujeto? Vamos, te llevo al hospital _ dijo atorándose con las palabras intentando que la mujer lo siguiera.
_ Señor Belmont, lo que yo haga no es asunto suyo, usted solo ocúpese de su salvadora, que de mi propia vida y seguridad me encargo yo _ no solo las palabras, sino también la mirada cargada de desdén que ella le dio lo dejaron pasmado.
Esa fue la última vez que la vio. Esa fue la última mirada que ella le brindó y en sus ojos solo había burla y desprecio.