Capítulo 13

1224 Words
Todos los presentes en ese local comercial de alto nivel dieron la vuelta para ver a la descarada mujer que gastaba el dinero de algún amante rico. Las palabras de Ámbar Reyes aún resonaban como ecos lejanos dentro del lujoso lugar y es que las repetían, sin pudor alguno, las personas murmuraban sobre lo que estaba ocurriendo. Siobhan y Marga estaban cansadas y estresadas, parecía que ese día no terminaría nunca. A la distancia Alexander observaba y escuchaba todo con el ceño fruncido, de repente se sintió descompuesto, una molestia interna crecía desde su pecho. Sin pensarlo demasiado caminó a paso firme hasta estar, nuevamente, frente a Siobhan y junto a Nanci. _ ¡Alex! _ grito la joven con alegría _ ¿Pudiste volver? _ agregó feliz tomando el brazo del apuesto hombre que se mantenía impasible a su lado. _ Mmm _ fue la respuesta que se escuchó, parecía como si estuviera teniendo una disputa interna, ya que su rostro estaba completamente distorsionado y no emitía sonido alguno. Mientras Nanci movía de un lado al otro el brazo de Alexander, Siobhan se daba la vuelta para comenzar a marchar en retirada, después de todo ella prefería dar por perdida esa batalla para luego tomar la delantera. Solo quedaba una noche para la gala y ella sabía que desde ese momento todo cambiaría. _ Siobhan, ¿Cómo puedes ser tan descarada? _ rugió Ámbar nuevamente, ella no pensaba soltar a su hija ni un solo segundo _ Estas en esta tienda de lujo comprando ropa muy cara con el dinero de algún patrocinador, estas avergonzando a la familia Reyes ¿Cómo puedes permitirte gastar tanto dinero? _ _ Mamá…no culpes a mi hermana…seguro que no ha querido hacer esto a propósito…ella no puede engañar a Alexander, ser la amante de un viejo rico ¿verdad? ¿Hermana, tu has hecho algo así? _ Nanci era una mujer malévola, sus palabras llenas de odio lograban sembrar la duda y la discordia en todos los que estaban allí. _ El ladrón cree que todos son de su condición _ dijo Marga observando a Nanci de forma burlesca. _ Marga…tranquila, yo no tengo nada que justificar ni nada que ocultar _ Siobhan solo prestaba atención a su amiga, dejando de lado a las otras personas _ ya abandoné la familia Reyes, por lo que lo que yo haga es asunto mío y de nadie más _ ahora hablaba mirando a la mujer mayor. Alexander estaba atento a cada palabra, pero ella no le brindó ni una sola mirada. El hombre frío e indiferente que siempre había sido ahora se sentía completamente fuera de foco. Siempre había atraído la atención de esta pequeña mujer, ella era como una gran garrapata aferrada a su persona. Ahora, en cambio, la indiferencia estaba completamente pintada en su rostro, a eso se le sumaba la cancelación del compromiso y el hombre de negocios sagaz y astuto, solo pudo llegar a una conclusión. _ Siobhan, ¿eso es cierto? _ dijo agarrando con fuerza el brazo de la mujer _ ¿tienes un amante? ¿Por eso la cancelación? _ soltó de repente con un tono de voz entre molesto y asustado. Nanci y Ámbar se pusieron eufóricas al escuchar la palabra cancelación, aunque no se haya especificado qué era lo cancelado. Ellas esperaban ansiosas el momento en el que él rompiera el compromiso, pero parecía que ya no tenían que esperar más. Marga en cambio sentía un gran impulso destructor que quería salir en ese momento. No podía creer que esas personas fueran tan viciosas. Quiso actuar, decir algo, pero la mirada tranquilizadora de su amiga la obligó a guardar silencio. _ Creo que lo que haga o deje de hacer con mi vida no es asunto suyo señor Belmont _ dijo ella tranquila, mirando alternadamente la mano del hombre aun sujetando su brazo y el rostro de él que permanecía molesto. Sin más que agregar ella solo se soltó y caminó con tranquilidad hacia la salida. Su día de compras había sido arruinado por completo, ya no tenía nada que hacer allí. En el lugar el hombre se quedó perplejo, viendo la delicada espalda de la joven alejarse “¿En qué momento ella se había convertido en una mujer tan hermosa?” Se preguntó a sí mismo. _ ¿Alex? _ Nanci se acercó a él y tomó con suavidad su brazo _ Mi hermana…ella no ha debido responderte de esa manera, después de todo sigues siendo su prometido…ella es tan injusta _ la voz desolada de Nanci se escuchaba quebrada, a punto de llorar por todo lo que acababa de ocurrir _ yo…espero algún día encontrar a un hombre tan bueno y comprensible como tu _ agregó finalmente. Esas palabras fueron escuchadas por todos los que se encontraban en el lugar. El murmullo continuaba y todos llegaron a la misma conclusión: Siobhan era una mala mujer que se acostaba con cualquier hombre por dinero, ella no merecía ser parte de la prestigiosa familia Reyes, ni tampoco estar comprometida con un hombre tan imponente como Alexander Belmont. _ Tranquila Nanci, estoy seguro de que pronto conocerás al hombre de tus sueños _ le dijo palmeando con tranquila indiferencia la mano que permanecía aferrada a su brazo y mirándola a los ojos, aunque él no tenía en su mirada la calidez de siempre. Ámbar, quien estaba estupefacta, permanecía con la boca abierta intentando entender qué era lo que le ocurría a ese hombre. _ Alex…todos sabemos lo mucho que amas a nuestra Nanci…Siobhan es mi hija, pero ella _ la mujer parecía quebrada, con gruesas lágrimas a punto de caer por sus ojos _ ella no te merece, obligarte a casarse es algo muy injusto _ dijo finalmente. Las palabras de la mujer lo hicieron pensar, una duda muy grande se había instalado en su interior y él no estaba dispuesto a seguir indagando en esos conflictos internos. Para un hombre como él lo mejor era siempre sepultar todo en lo más profundo de su corazón, después de todo debía ser práctico, seguir el camino que se había trazado. Casarse con Nanci era, a su modo de ver, una solución práctica a dos problemas, por un lado, el de tener esposa y heredero, y por el otro dejar de ser acosado y seguido por otras mujeres. Sin demasiados miramientos Alexander Belmont decidió aferrarse al plan original. _ Lo sé, Nanci es la mejor… dulce, cálida y considerada _ contestó mientras acariciaba el cabello de la joven y la trataba como a una niña pequeña que necesitaba ser mimada. Tras estas palabras todos en el lugar continuaron con sus actividades como si nada hubiera ocurrido. Pero pronto, en las r************* era una nueva tendencia el encuentro. El video de lo ocurrido había sido subido acompañado de palabras mordaces y dañinas para Siobhan. Pronto toda la ciudad conocía su descarado modo de vida, según los comentarios de todos, ella se dedicaba a la vida licenciosa, vivía de los hombres y había tenido una gran cantidad de amantes. Como una bola de nieve esta historia había comenzado a crecer llegando a proporciones increíbles. Siobhan observaba las imágenes y los comentarios con una mirada aguda. Una mueca malvada se dibujó en sus labios. La próxima gala prometía ser muy interesante, y sumamente reveladora.
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