Los viajes de Andrés se hicieron menos constantes desde que se “formalizo” nuestra relación, desde esos días también seguimos durmiendo juntos, pero no en su habitación, lo hacemos en la mía, aunque no estoy muy a gusto con la idea, por eso para resolverlo, acordamos elegir una de las habitaciones principales con vista al jardín para adaptarla para nosotros, así ya no sería la “tuya o la mía” si no la nuestra. Juntos elegimos el color de las paredes y el estilo de los muebles, el colchón y la ropa de cama, a veces en esas ocasiones me dejaba llevar y me adaptaba mucho a esta vida a su lado, pero en otras ocasiones aterrizaba y recordaba como todo siempre termina, y como he oído que el amor jamás es para siempre. Sin embargo, soy feliz como no lo había sido en mucho tiempo, y son cosas se

