Hoy tengo nuevamente, consulta con el obstetra, así que espero paciente en la sala de la pequeñísima clínica a donde vine a parar, mi economía no me permitió pagar algo más cómodo o menos lúgubre. Constantemente lloro, sabía que marcharme de casa dolería demasiado, dolía de solo pensarlo, duele aún más ahora que la realidad me golpea en mi nuevo “hogar”, y es que Ray no ha sido el más caballero del mundo con mi pena, tampoco lo esperaba, lamentablemente vine a darme cuenta el tipo de hombre que es, cuando ya mi amor por él me volvió ciega. A mi casa me comunico regularmente, siempre a la misma hora para que sea Gerardo quien me responda, madre sabe que no tengo intenciones de hablar con ella, no es por castigo o maldad, pero ahora que sabe de mi embarazo, temo aún más su reacción. Gerar

