En lo que llaman el saber popular de los Anthu, los refranes que poseían eran verdaderas joyas de sabiduría, pensaba Iuri tratado de arreglar en cuello del traje que su madre le obligo a ponerse para mostrarse frente a los duques y el señor del Clan Jafra. De todos los invitados por quien sentía real curiosidad era por ese vampiro, muchos hablaban de Lord Farko como un hombre similar al primer vampiro que existió, otros decían que su belleza y arrogancia sólo era comparable con la de Caos, así que hervía en la curiosidad de saber cuál versión era real o se acercaba más a la realidad. Se vio en el espejo y repitió lo escuchado por uno de los sirvientes de la tercera r**a: «no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla»; tan real era que en pocas horas estaría por conocer la sorpre

