DOCE MESES Y TRECE DÍAS DESAPARECIDA. Conduzco directo a la fiscalía. No pienso dar marcha atrás. En cuanto estaciono el carro, me bajo. Siento como los pies chocan fuerte contra el pavimento. Llego a la puerta. Allí encuentro a un policía; el cual me intercepta. —¿En qué puedo ayudarle, señora? —pregunta serio. —Necesito hablar con el fiscal Navarro. Es urgente. Trato de hacerlo a un lado, pero el regordete hombre insiste en obstaculizarme. —Lo siento, señora, el fiscal Navarro descansa los domingos. —Pero es importante, es sobre el caso de... —Le repito, señora —interrumpe—, hoy no viene. Si gusta, puede agendar una cita con la secretaria, o ver al encargado de la guardia. Miro frustrada hacia adentro. Hay una mujer con el ojo morado que carga un bebé, y un jovencito que mira co

