TRECE MESES Y SEIS DÍAS DESAPARECIDA. Sigo encerrada en la habitación donde me metieron a firmar los papeles. Aunque me duela, pienso en las cosas que viví, en cada recuerdo feliz que guardo, en el primer beso que mi esposo me dio, en el día de nuestra boda, en el nacimiento de José Luis, en el de cada uno de mis hijos, en el de Abigaíl, en ese día en que la perdí… De pronto y sin buscarlo pienso en una de las conversaciones acaloradas que el Rocky y yo tuvimos, allí, en el viejo sillón, mientras él se enfrentaba a su pasado. Cada vez que nos quedábamos solos, no sé si por sus órdenes o porque los otros se iban a “trabajar”, era cuando se atrevía a abrirse. Después de unos minutos de silencio incómodo, Rocky lo rompió con un suspiro profundo. Aunque era incapaz de verlo, le pongo un ro

