Todo, absolutamente todo fue a dar la piso, Benjamín estaba apunto de estallar, y como no, ahora posiblemente estaba bajo el poder de Dara, debía volver de eso no había duda,¿ Pero que le decía a su madre? Teresa sabía muy bien que debían esperar a la junta del día siguiente, así que debía ser una excusa lo suficientemente grande para volver.
Benjamín dio varias vueltas, precisamente él no estaba, y todo se complicaba.
Leonardo, escucho la puerta, así que salió de su habitación y caminó hacia la sala, dejó salir una pequeña sonrisa al verla, en verdad ella lo había enloquecido.
—¡Hola! —dijo ella tímidamente. Leonardo se acercó a ella, y la beso en los labios, era como estar en el cielo, así se sentía ella, solo esperaba después de lo que ella le iba a decir, Leonardo no la dejara de querer.
—Creo que es hora de hablar —dijo ella mientras señalaba el sofá que estaba justo enfrente de ellos.
Leonardo alzó una ceja, la verdad algo muy dentro de él, le decía que todo iba a cambiar.
—¡Y bien!, quiero que digas todo, incluso quiero saber si lo que dijo ese hombre es cierto, o porque ese hombre te persigue. Cómo también quiero que sepas que tú pasado no me interesa, que sea lo que sea que me vas a decir, te voy a entender —dijo Leonardo tomando las manos de Dara.
Dara trago saliva, y aunque se moría de los nervios, lo miró fijamente a los ojos, está oportunidad no la dejaría pasar, por nada en el mundo.
—Para empezar, quiero que sepas que si lo que dijo Oliver es cierto, y estoy casada; pero no con él, créeme. Leonardo se puso de pie, y llevó sus manos a la cabeza.
—¿Si no es con él, entonces con quién estás casada? —vociferó Leonardo. Dara mordió su labio inferior, estaba segura que a Leonardo no le iba a gustar para nada saber con quién estaba casada.
—En cuanto a con quién estoy casada, debo alegar en mi defensa que hace tres meses cuando él me propuso matrimonio fui la mujer más feliz del mundo, créeme que sentí que cogía el cielo con mis manos.
Pero como en toda historia de amor, siempre hay un pero, él me engañó, nunca me amó, solo quería mi dinero, y nada más —dijo ella en un hilo de voz, sus manos temblaban, al igual que su cuerpo, por Dios, le estaba diciendo toda la verdad precisamente al hermano de su esposo.
—No entiendo absolutamente nada Dara, ¿Explícate mucho mejor? —dijo él tomando del mentón de Dara, y así poder mirarla directamente a los ojos.
—Que el hombre del cual me enamore, solo jugó conmigo, solo quiso mi dinero, el cual por supuesto me negué a dárselo. No sé cómo lo hizo, pero consiguió un certificado médico donde decía que no era acta para manejar nada de lo que fue mio. Por supuesto que no iba a dejar que el me encerrará a dónde me iba a llevar, por eso decidí escapar de él —dijo ella con lágrimas en los ojos.
—Dios bendito, por cuánto has tenido que pasar —dijo Leonardo mientras la abrazaba contra su pecho, por escasos segundos Dara sintió que volvía a su pasado, aquel día el cual se convirtió en el día más triste de su vida.
—El envío a ese hombre detrás de mí, el mismo que tú me has salvado;, el cual estuvo a punto de abusar de mí, no tuve más remedio que defenderme. Ahora no solo me buscaba mi esposo para encerrarme en un manicomio, sino también ese hombre, el cual amenazaba con meterme a la cárcel.
—¡Dara! ? porque no fuiste a la policía?, no debiste callar —exclamó Leonardo. Su irá iba en aumento, no entendía cómo un hombre podía hacerle tanto daño a una mujer, definitivamente no había perdón de Dios.
—Créeme que quería ir, solo que el hombre con el que me casé, se alió con mi tía, mi única familia. Ella me llevó de nuevo ante él, fueron las peores horas de mi vida, hasta que volví a escapar, las órdenes ya no eran meterme a un manicomio, si no matarme. Entonces volví a escapar, y fue ahí donde tuve que vender mi cuerpo noche tras noche para sobrevivir, y así él no me encontrará.
—¿Quién era?, tienes que decirme su nombre, debemos denunciarlo —dijo Leonardo, mientras escudriñaba en los ojos de Dara, de seguro si lo tenía al frente de él, lo mataría con sus propias manos.
Leonardo caminó, respiro profundo, y llevó sus manos a la cabeza, en verdad todo esto era demasiado fuerte, solo se giró justo en el momento que ella por fin decía el nombre de su hermano.
—¡Benjamín!, es tu hermano Benjamín —dijo ella mirándolo a los ojos.
—¿Esto es una broma verdad? —bufo Leonardo. Por supuesto que debía ser una enorme mentira, Benjamín siempre ha sido el hijo perfecto, el hermano perfecto, él simplemente nunca haría un acto tan vil como el que Dara acaba de confesarle.
—¡No! Por supuesto que no es una broma, tu hermano intentó matarme, pero se dió cuenta que si me mataba antes que le firmara absolutamente todo, no obtendría nada, entonces me dejó viva, ¿Que ironía? solo por qué hay una cláusula en nuestro contrato matrimonial, y es que si me llega a pasar algo dentro del primer año de matrimonio, él no obtendrá absolutamente nada. Esa fue una de las cláusulas que puso mi abogado, el cual murió hace un mes en un trágico accidente, y por supuesto que sé que fue Benjamin quien mandó acabar con él.
Para Leonardo todo era como si le cayera un balde de agua fría, movió su cabeza repetidas veces, él se negaba a creer lo que Dara decía de su hermano.
—¡Dara!, Esto es una mentira, ¿Verdad?. Conozco muy bien a Benjamín, y sé que él no sería capaz de cometer una aberración como la me estás diciendo