Capítulo 16: Mujeres que se le echan encima De repente solo lo pensé teniéndolo así de posesivo, teniéndolo para mí desnudo arriba mientras me daba como clavo a un hoyo, deseaba realmente que fuera como lo hablaba. —Uhm, me gusta lo que estas pensando —me dijo Ares de repente. Levanté las cejas en un gesto de asombro. —¿Cómo sabes en qué estoy pensando? —Esa mirada oscurecida, me tiene a tus pies. —susurró Ares. Sentí sonrojarme, y ambos sonreímos, esta tensión estaba matándome. Dejé una cuarta parte de la hamburguesa porque ya no podía comer más, y me limpié la boca y las manos. —Estaba deliciosa, gracias. —De nada —se inclinó hacia mí y me besó brevemente en la boca. —Voy al baño. Fui al baño y unos minutos después, volví, Ares me esperaba ahí. Toqué su escritorio. —¿Es aquí

