Luka (Seis horas antes) Mi saliva tenía un sabor a hierro, toqué mis labios y miré la sangre en mis dedos, sin darme cuenta me había mordido de tanto apretar. Estaba muy enfadado, enfadado conmigo, con ella, con la vida, con todo, en las últimas veinticuatro horas había vivido la esperanza y la desesperanza a la vez, había tenido que lidiar con una situación que estaba fuera de mi control, Naysa estaba incontrolable, la bebida la estaba llevando a una situación muy difícil y Kai y yo estábamos en el medio. Cuando salí de casa de Martina en la madrugada lo hice porque tenía medo de lo que estaba sintiendo y quería estar solo para reflexionar sobre lo que me estaba pasando, pero recibí una llamada de Naysa completamente borracha. —O vienes a casa ahora mismo o no sé lo que le pueda pasa

