Dorian. Después de haber dejado a Alanna sola de nuevo, me dispuse a ir a la cabaña de mi madre en donde se encontraba Bryan y todavía no había despertado. Me pareció tierno que Alanna sintiera celos hacia mí, pero calculaba que Bryan despertaría entre esa noche y al día siguiente, por eso debía contarle todo a ella. —Dorian, llegaste —Mi madre estaba ajetreada—. Él acaba de despertar, pero no quiere hablar conmigo. —¿De verdad? —Me apuré en ir a su habitación—. Necesito verlo y hacerle unas preguntas. —Es posible que no las responda... Se siente amenazado por nosotros. —Tranquila, yo me encargo —Palmeé su hombro—. Ve a descansar, lo necesitas. Ya se le empezaban a notar las ojeras por el esfuerzo que había hecho en sanar a un humano completo. Era más fácil en los hombres lobo ya qu

