Caleb. —Caleb... Acaso, ¿se terminó? —cuestionó una aturdida Payton. Ella había llegado junto a Eliezer y demás personas de la manada. No quería ni preguntar a cuántos habíamos perdido, porque tanto Payton como Eliezer estaban heridos, y eso que ellos estaban en la retaguardia. —Ganamos. —Y-ya veo... —murmuró Eliezer, sorprendido—. Los cazadores desaparecieron por arte de magia mientras peleábamos. —Fueron simples humanos que seguro hicieron un pacto con Eris, eso les llevó a la ruina al perderla a ella —aclaré, sobándome el abdomen. Todavía la herida no terminaba de cerrarse por completo. Eliezer se percató y de inmediato se dirigió hacia mí con preocupación y seriedad. —Déjame ayudarte con eso —pidió, colocando ambas palmas sobre mi piel desnuda. Mi traje terminó roto entre tant

