Cuando Merybeth llegó a casa de Jane, ella la miró sorprendida, observándola bien, supo que su amiga estaba demasiado feliz —¿Estabas con Sean? ¿Verdad? —exclamó Merybeth hundió la mirada al suelo, pero asintió despacio —Sí, lo siento., me convenció por Un rato de unos minutos de placer, bueno, una noche. Jane rio un poco —Te convenció, entonces, dime, ¿Qué pasó? Merybeth esbozó una gran sonrisa, y fue suficiente señal para que Jane supiera que algo muy bueno había pasado entre ese par. —Creo que he tenido la mejor noche de toda mi vida —dijo Merybeth recostada sobre el sofá Jane sonrió —Me alegro, tú mereces ser feliz, ahora me voy, te veo más tarde en la oficina. Merybeth se despidió y corrió a bañarse. Jane caminaba a su auto, cuando vio esa silueta recargada sobre el aut

