DARKO Momentos antes de atraparla... Su boca se abre en un óvalo perfecto y suelta un grito ahogado cuando mis brazos finalmente la rodean, apresándola contra la dureza de mi cuerpo. Me he pasado las dos últimas semanas obsesionado, pensando en la forma en la que por fin reclamaría a mi mujer. Mi mente, ese lugar oscuro y retorcido que ni yo mismo comprendo del todo, se ha imaginado miles de escenarios en los cuales por fin me entrego a ella y ella se funde conmigo. Pasé horas leyendo foros de internet, buscando respuestas a preguntas que no sabía cómo formular, y hasta estuve a nada de rebajarme a preguntarle a Vladislau o, en su defecto, al animal de Cruz, pero me contuve. Este hambre es solo mío. He estado dándole pequeños bocados, probándola apenas para no devorarla de golpe. Cada

