Anne Hamilton No dejaba de pensar en el casi beso de la noche anterior con Elliot. No quería más problemas en mi vida y volver a salir con él sería un desastre anunciado. Salí de mi oficina y me encontré con mi padre. —Cariño, vendrá el hijo de uno de nuestros accionistas a la reunión —explica—. recíbelo en lo que atiendo una llamada. —Yo lo recibo, padre —dije sin dudar. Me quedé en el pasillo esperando y me resultó extraño… papá jamás sonríe así. Saludé a los accionistas con cordialidad, guiándolos hacia la sala de juntas. La mayoría eran hombres de la edad de mi padre, trajes caros, miradas calculadoras. Salí de mis pensamientos cuando lo vi. El imbécil de Leonardo Style. Genial.Exactamente lo último que necesitaba. —¿Qué haces acá, imbécil? Estoy ocupada —dije, sin molestia e

