Sus manos se deslizaron entre mis piernas. -Hace calor y está húmedo, Juliet. -dejo escapar un suspiro tembloroso. Mi parte resbaladiza se aferró a sus dedos como si lo estuviera esperando. Le empape los dedos. -Ah, Noah. Espera..Ha... -Agarre desesperadamente su brazo- Espera, me tengo que ir ahora. Federico me está esperando, si te tomas más tiempo yo... Noah chasqueo la lengua ligeramente. -Dile que espere horas, incluso días. No importa si son años lo que tiene que esperar. -Sin embargo. ¡Ah...! Un dedo continuo sondeando mi entrada humeda. El deseo chisporroteó dentro de mi confusamente. Quería evitar su mirada, pero quería ser atrapada para siempre por ese anhelo. El calor que había florecido bajo mi ombligo se precipitó más abajo. Noah ni siquiera parpadeó cuando sus manos

