Luego escuché cómo mi propio vestido era rasgado. Después, fue el sonido del dobladillo del vestido. Muy lentamente, la tela rozó mis párpados. Cuando se acercó a mí para cubrir mis ojos, su embriagador aroma llegó a mi nariz. Era una fragancia claramente masculina con notas del aire invernal. Luego se alejó y sentí un enorme vacío donde había estado. Un extraño sentimiento persistió en el aire. -Ahora, quítatelo tú misma. Al escuchar su voz desde arriba, supuse que estaba sentado a mi lado. Respiré hondo. -Eso es para cuando estoy sola... -Creo haberte dejado claro que no me gustaba repetir las cosas. No dije nada. ¿Qué podía decir? Mis nervios eran cada vez más sensibles. Suspiré, me quité los guantes de piel y me arremangué lentamente el vestido. El sonido de la tela resonó en el s

