Muchos afirman que siempre desean saber la verdad, antes que ser engañados. ¿Más, habrá quienes logren soportar esas verdades? Abrazado al cuerpo desnudo de Estefanía volví a mi adolescencia, vagos recuerdos que hoy parecen tan distantes, pensé en Karla, la joven que cada día abrió para mí la puerta de la casa de Diana, quien curó muchas de las heridas de mi cuerpo; ya que, obviamente no podía llegar a mi casa a curarlas y quien me hizo compañía en las largas horas de espera, en las que debía aguardar para que los negocios de Diana se concretaran y pudiese ser atendido. Eventualmente aprendí muchas cosas de ella y terminamos generando afecto y empatía el uno por el otro. Resultó que su situación no era muy diferente a la mía, su trabajo limpiando era sólo una de las muchas cosas que

