La reunión fue convocada menos de una hora después del escándalo. Urgente, privada y obligatoria. Todo el último piso del hotel había sido cerrado exclusivamente para directivos de Moreau Racing mientras abajo el paddock seguía incendiándose entre periodistas, rumores y cámaras apuntando hacia cada movimiento de Dante Moreau. Incluso desde la sala de conferencias podían escucharse flashes explotando y voces alteradas detrás de las barreras de seguridad instaladas en la entrada principal del hotel. Dentro, el ambiente era muchísimo peor. La enorme mesa de cristal estaba cubierta de informes, estadísticas financieras y pantallas mostrando titulares internacionales sobre Dante y Sofía Bellucci. Las acciones del equipo cayendo. Sponsors exigiendo reuniones inmediatas. r************* explota

