La ciudad amaneció sofocante. Desde temprano el paddock estaba desbordado de gente. Celebridades entrando al hospitality, periodistas moviéndose entre equipos y fotógrafos esperando detrás de las vallas desde hacía horas. El ruido constante de motores, radios y conversaciones apenas dejaba espacio para pensar. Y aun así, Valentina podía sentir la tensión dentro de Moreau Racing desde el momento en que cruzó la entrada del garaje. Nadie mencionaba directamente el sabotaje, nadie hablaba de las amenazas, pero todos parecían estar esperando que algo volviera a salir mal. Dante llevaba toda la mañana insoportablemente callado. Apenas había dormido otra vez y eso se notaba en la manera en que sostenía el café como si fuera lo único manteniéndolo en pie. Contestaba preguntas con monosílabos,

