HEAVENLY Esa noche, por supuesto que no dormimos en el departamento de Steven, Sam nos ofreció alojamiento, sin embargo, Steven se negó. La que acepto encantada fue Michaela, negué con la cabeza y me la lleve a un lado para preguntarle que era lo que esa mente cochambrosa pensaba que iba a pasar. Mientras, Steven y Sam se quedaron platicando entre ellos. —¿Se puede saber que es lo que estás pensando hacer? —intento engañarme, pero su intento fue inútil. —No estoy intentando hacer nada, Heavenly —miro de reojo a Sam y se sonrojó. —¡Oh por Dios! —negué con la cabeza— no puedo creer que quieras meterte con Sam, ¿él lo sabe? —sé que los hombres no son tontos y pueden darse perfecta cuenta cuando una mujer se siente atraída hacia él. —¡No lo sé! —refuto— y si lo sabe, pues no considero que

