STEVEN Cuando escuche el móvil sonar, supe de inmediato que era una señal para detener lo que estaba a punto de hacer. Sin embargo, cuando revise la pantalla para saber quién llamaba, no reconocí el número. Aunque de inmediato pensé en una sola persona. La bilis subió por mi garganta, sabía perfecto porque llamaba y nada me complacía más que verlo revolcarse en su miseria. —¿Quién habla? —mi voz era burlesca, esto era tan satisfactorio como tenerlo de rodillas frente a mí, muy pronto lo vería así. —Sabes perfectamente quien lo hace —hacía años que no escuchaba su asquerosa voz, aunque se escuchaba igual de arrogante que siempre. —Gunn —escupí su nombre con el mayor asco que pude —. No esperaba tu llamada, ¿Qué quieres? —conecte mi celular al portátil para poder localizar la llamada,

