CAPÍTULO DIEZ Después de que Nicholas Drake se hubiera alejado bruscamente de ella, Amethyst continuó su paseo por la calle principal. Le irritaba que actuara tan superior a ella. Amethyst podía ser joven, pero durante un tiempo, muy bien se había hecho cargo de ella misma. No necesitaba esa actitud o su desaprobación descarada. Su estómago gruñó recordándole que no se había molestado en comer nada. Para comprobar la hora, sacó su teléfono celular del bolso que llevaba. Cuando lo miró, se dio cuenta de que había olvidado encender la maldita cosa. Al presionar el botón de encendido, pacientemente esperó que reiniciara. Al menos había recordado cargarlo la noche anterior, antes de que quedara fulminada. Cuando la pantalla del teléfono se iluminó, comenzó a sonar debido a los mensajes perdid

