No sabía si estar molesto o triste, me quedé con la nota y regresé al parque para contarle a mis amigos. Era difícil para mi imaginarla en un viaje con ese imbécil, algo no estaba bien...me dolió mucho y más aún el hecho de que no me lo haya informado antes. Gustavo me pidió que me quedara tranquilo, decidí confesarle el motivo de mi angustia, él en un principio se rehusaba a creerme hasta que otro de mis amigos confirmó lo que yo hablaba. Cuando la niña de cabellos rizados me mostró la quemada de cigarro en uno de sus tobillos, éste también la había visto. Nadie conocía a ese hombre y yo sólo podía decir lo que Blanca en ocasiones me contaba. Gustavo insistió en investigar, además me pidió llevarlo hasta la casa de mi amiga. Entonces eso hicimos, estaba nervioso, necesitaba más que una

