No lo sé pero cada vez que sabía que iba a relajarme con unos tragos en compañía de mujeres, sentía una adrenalina en todo mi cuerpo, conduje a toda velocidad hasta el bar. Me estacione y Gustavo recién llegaba, se acercó a mi automóvil, traía en su mano una botella de whisky, Esteban también había sido invitado por este otro. ¿Un médico como tu, en un lugar como este? Le pregunté con ese tono sarcástico que algunas veces dejaba salir. Él estuvo riendo a carcajadas junto a Esteban, me dijo que sólo serían tragos sociales hasta el amanecer. Abrió la botella y nos sirvio de whisky en unas pequeñas copas que escondía en su chaqueta de cuero. Nos quedamos sentados sobre el maletero de mi automóvil hasta dejar la mitad de la botella de whisky. ¡Ahora estamos listos para entrar! Encendiendo

