UNIÓN

1200 Words
El día de la boda llegó y la familia de Leiah iba rumbo hacia el lado sur. — Padre, yo no estoy seguro de esto. Dijo Aston el primogénito de Ardley. Era un joven apuesto, alto, fornido, ojos azules intenso y su cabellos era una mezcla entre azul y plateado. — Sabes que esto es lo mejor. Además estaremos viniendo seguido y dejare hombres a las sombras. Aún así Aston estaba intranquilo. La preocupación por su hermana era evidente. No confiaba en el lado sur, y no quería que su pequeña hermanita formará parte de esa familia. Pero la decisión estaba tomada y no podían dar marcha atrás. No podían iniciar una guerra contra el lado sur. Y eso Aston lo sabía muy bien. — Padre quiero quedarme un tiempo en el lado sur. — No Aston. — Padre seré más útil cuidando a mi hermana. Tu tienes todo el control del lado norte y lo haces muy bien. Sigues siendo joven, fuerte, seguro tendrás el mando por muchos años más. — Eres el heredero del lado norte, no puedes irte hijo. Entiende esto es lo mejor. Ardley compartía cada decisión con Aston. La palabra de su hijo, valía tanto como la de el. Pero aun así, hay secretos que no pueden salir a la luz. Y habian cosas que no podía decirle a su hijo. — No lo entiendo y hablaré con Leiah. — No tienes nada que hablar con ella hijo. No está haciendo esto obligada, ella lo hace por nuestro hogar. Los Elarion sabían bien que la sangre real no corría por sus venas. Pero ellos amaban su hogar, su reino y lo protegerian con sus vidas si fuera necesario. Aston sigue sin convencerse del todo, pero no quiso seguir con la conversación. Llegaron al palacio del lado sur. No había mucho movimiento, eso les pareció raro. Pensaban que sería un gran acontecimiento, pero no parecía nada de esto. — Ni una boda digna le darán a mi hermana - dijo Aston furioso. Ardley no entendía nada. Conocía muy bien a Fersen, sabía que era extravagante, le gustaba ostentar y pensó que tiraría la casa por la ventana. Fersen salió a recibirlo con una sonrisa falsa en su rostro. — Buenos días, un gusto recibirlos en mi reino. — Pensé que le darían una boda digna a mi hermana. — Lengua afilada tiene tu hijo amigo. Aston iba a responder, pero Ardley se lo impidió. No quería problemas en este día. — Esto no parece una boda Ardley, mi hija se merece lo mejor y... — Calmate, yo quería algo en grande pero tu hija no quiso - dijo con cara de fastidio - Ella organizo todo, asique si no les gusta culpenla a ella. Una sonrisa se dibujos en sus rostros. Si Leiah habia logrado eso, es quería decir que no dejaría que apagaran su voz. — Iremos donde mi hija. — Adelante, están en su casa. Ellos fueron guiados hasta la habitación de Leiah. Aston ya no iba tan nervioso como antes, pero seguía intranquilo. Entraron en la habitación y ambos quedaron con la boca abierta. La princesa se vería hermosa. Ya estaba con su vestido de novia. Era largo y liso con adornos delicados en la tela. Tenía un corset que la hacía ver más delicada aún. El escote era discreto, por que tenía una tela transparente que tapada desde su cuello hasta sus hombros. Y dejó su cabello con ondas perfectas. Lo único que la adornaba era su Diadema. — Te ves hermosa mi niña. Ardley sabía que no había amor, pero aun así se emocionó al verla vestida así. Aston también, pero su cara seguía siendo de fastidio. — Gracias por venir. — Hermana sigo sin estar de acuerdo. — Lo se, pero lo hacemos por el reino hermano. Se dieron un tierno abrazo. Ellos eran muy unidos, hacían todo juntos y se amaban por sobre todas las cosas. — Solo prometeme que no bajaras la guardia, no dejaras que te humillen. Si eso pasa me mandas a llamar y yo vendré enseguida para protegerte. — Te lo prometo hermano, sabes que siempre corro hacia a ti. Ardley veía esa escena emocionado, para el sus hijos lo eran todo y adoraba la forma en que se amaban y protegían. — Ya debemos irnos, la boda esta por comenzar. .......... Damiáno esperaba en el altar, estaba triste y frustrado. No había podido decirle a su amor que se casaría. Eso lo hacía sentirse un miserable. Pero no podía hacer nada contra eso. Los poco invitados ya estaba en sus puesto. Su padre lo miraba como si nada pasara, por que para el esto era solo un trámite. Las campanas empezaron a sonar y Leiha entro del brazo de su padre. Se veía hermosa, eso no lo podía negar. Los ojos de ambos se conectaron pero era una mirada vacía, sin ningún tipo de emoción. — Espero que la respetes - le dije Ardley entregando a su hija. No le pidio que la cuidara, sabía que ella podía hacerlo sola. — La cuidare y respetaré su majestad. Damiáno toco la mano de Leiha. No hubo una electricidad, ni tampoco se les aceleró el corazón. Por que desde que se conocieron, en ellos no había nada. Ni siquiera una atracción o tensión s****l. La ceremonia comenzó, fue todo muy rápido, sin emoción alguna. — Princesa Leiah, prometo cuidarte, respetarte y serte fiel hasta que la muerte los separe. Le costo decir el tema de fidelidad, no sabía si podría lograrlo. Tomo un hermoso anillo dorado y lo puso en el dedo de ella. — Príncipe Damiáno, prometo respetarte, serte fiel , apoyar tu palabra y tus decisiones hasta que la muerte los separe. Ella dijo el tema de sus decisiones como una indirecta para Fersen, ella se dio cuanta que la voz de Damiáno no tiene ningún tipo de valor. Puso en el anillo en el dedo de Damiano y ahora venia la peor parte para ellos. Besarse. — Príncipe Damiáno, ya puede besar a la princesa. Ambos se miraron, ahora si había nervios en sus miradas que no podían ocultar. Damiáno se acercó y puso sus manos en las mejillas de ella. Acercó sus labios y se dieron un pequeño beso que no involucraba la lengua. El beso fue rápido, casi un roce de labios. Leiah pensaba que sentiría algo. Era su primer beso, ni siquiera sabía besar. Pero seguía sin sentir nada al estar con el, solo fue el nerviosismo y no por Damiáno. Los únicos que sonidos que habían en esa capilla, eran los aplausos de los invitados. Los príncipe salieron siendo ovacionados por todos. Era una nueva era, una nueva unión para el reino de los elfos. Ahora irían al pequeño banquete y luego a su noche de bodas. ¿Como sería? Damiáno estaría dispuesto a acostarse con ella traicionando a su verdadero amor. Y Leiah podría entregarse por primera a un hombre por el cual no siente nada. Esas preguntas son las mismas que se hacen ellos. Pero ahora no tenían la respuesta. Solo tenían que esperar a que llegara la noche y ver hasta donde eran capaces de llegar.
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