EL BAILE

1153 Words
Hoy era el día del baile, todo el palacio estaba vuelto loco organizando cada detalle. Aston llego ese día muy temprano, estaba ansioso por ver a su querida hermana. Pidió ver a su hermana asique lo guiaron a su habitación. Leiah estaba acostada aún, no tenía ganas de asistir a ese baile. Estaba tiste como nunca antes lo había estado. La distancia de Diogo le hirió de tal manera, que no salió de su habitación en toda la semana. Se levanto y vio el vestido que se pondría en la noche, era hermoso pero ni eso lo animaba. Estaba perdida en su pensamiento cuando alguien tocó la puerta. — ¿quien es? —El principe del lado norte. Ella corrió de inmediato a la puerta y la abrió. Ahí estaba su hermano, tan apuesto como siempre. Lo abrazo con fuerza no queriendo soltarlo. Después de tanta tristeza, alfin sentía algo de alegría. — Veo que me extrañaste. — No sabes cuanto hermano. — ¿paso algo? Te ves triste hermanita, si alguien de aquí te hizo, solo dímelo y lo matare. Leiah sabia que su hermano decía la verdad. — No, solo que extraño mi hogar. Eso no era del todo mentira, si los extrañaba. Pero ahora estaba así por Diogo, y no podía decirle a su hermano ; primero no aceptaría su relación y segundo lo mataría por tenerla triste. — Ahora estoy aquí, y vamos a disfrutar de ese famoso baile. Leiah se distrajo mucho con su hermano, le hacia falta tenerlo cerca. Estaban hablando de todo un poco. Sobre cómo estaba el lado norte, que todos en el palacio la extrañaban, que su habitación seguía tal cual. Estaban en una conversación animada, cuando Sidny entró en la habitación. — Perdón, no quería interrumpir - ella dijo avergonzada, sentia una atracción por Aston desde siempre - Pero ya debo arreglarla para la noche. — Yo me iré - Aston le da un beso en la frente a Leiah - Nos vemos en el baile hermanita. Sidny suspiro cuando paso por su lado, le gustaba, lo deseaba, pero Aston nunca la miró. Sidny empezó a preparar el baño de Leiah, ella la ayudó a darse un tranquilo y relajado baño. Luego le ayudo con su cabello, le hizo un lindo peinado ; tomo la mitad de su cabello con una trenza y el resto lo dejo suelto con sus ondas perfectas. Le puso el vestido dorado y luego un sencillo maquillaje. — Sidny, tu también debes arreglarte. — Yo, ¿por que princesa? - pregunto confundida. — Quiero que estés conmigo, asique toma uno de mis vestidos, quiero que te veas radiante. — Princesa, no creo que... Leiah no la escucho y se puso a buscar entre sus vestidos. Encontro una perfecto para ella, era un rosado pálido, como su cabello. Era liso y largo con un escote bastante pronunciado. — Princesa, no puedo usar sus vestidos. — Puedes y lo harás. ......... Damiáno ya había terminado de arreglarse, su traje era blanco con rojo, se veía muy atractivo. Pensaba disfrutar la noche, con Leiah se llevaban bien, asique podrían disfrutar del baile. Tal vez no como un matrimonio, si no como buenos amigos. ........ Aston también estaba listo, su traje era n***o con blanco y pequeños bordes dorados. Seguro sería la atracción del baile, casi nadie lo conocia y era bastante hermoso. Pero el no tenía intenciones de acercarse a ninguna mujer. El estaba ahí por Leiah, y su tarea era estar pendiente de ella. .......... Diogo y Tristán ya estaban en donde sería el baile. Era un salón gigante, todo estaba cubierto por ventanales de cristal, tenía diseños dorados y rojos. Era un lugar hermoso, perfecto para una balada a la luz de la luna. Ambos estaban nerviosos, sabían que verían a Leiah y Damiáno más que juntos. Por que aunque no se amarán, tendrían que aparentar estar enamorados. Eso los estaba torturando, pero ambos lo disumulaban muy bien. Conocían bien su lugar. Los invitados empezaron a llegar, sus vestimentas eran elegantes, refinadas. Primero llego Fersen, con su traje impecable blanco y azul. Tenía buena apariencia, aunque por dentro era un demonio asqueroso. La gente estaba murmurando, solo querían ver alfin al matrimonio qué unió al reino. En la boda solo los más importantes rangos fueron invitados, entonces la mayoría no conocía aún a la princesa Leiah. El ruido del salón se detuvo, incluso la música dejó de sonar cuando la pareja protagonista entró en escena. Damiáno y Leiah entraron juntos, todo quedaron hipnotizados al ver a la hermosa princesa que camina con elegancia. — Te robaste todas las miradas - le susurro Damiáno. — Tal vez te miren a ti - Leiah le guiño un ojo - Te ves muy apuesto, tengo que confesarlo. Ambos rieron, todos se les quedaron mirando pensando que realmente estaban enamorados. Diogo esquivo la mirada, ellos se veían bien juntos. Eran la pareja perfecta. Tristán seguía en su postura de caballero mirando fijo. El sabia que ese día... Será el último día que lo veria, que los vería. Leiah saludos a todos con la elegancia que la caracterizaba. Una verdadera postura de princesa. Pero sus ojos quedaron fijos cuando se encontró con los Diogo. Se veía hermoso, atractivo, delicioso ante sus ojos. Sus mejillas se sonrojaron, su respiración se volvió irregular y en esos momentos, ella solo quería correr a sus brazos. Hace una semana que no lo veía, y solo al verlo, se dio cuenta de cuanto lo había extrañado. — Por favor, disimula - le dijo Damiáno. — No se de que hablas. — Lo sabes, Leiah mi padre o tu hermano podrían darse cuenta y creeme que el único perjudicado aquí - la miro a los ojos - Será Diogo. Eso la dejo pensando, ella estaba siendo egoísta. Por que no había pensado en las consecuencias de sus deseos. No se había puesto a pensar en que Diogo podría salir mal parado en todo esto. Pero como podía explicarle eso a su corazón. Fersen se acercó a ellos, y los felicito. Como siempre miro a Leiah con lujuria. Esta ves Damiáno se dio cuenta y la verdad que no le gustó. Tomo a Leiah de la cintura y la apartó de el, eso a ella le sorprendió, era la primera vez que había algo útil. — Vaya, asique te diste cuenta. — ¿quieres beber algo? — Mira lo dejaré pasar por hoy, pero tenemos que conversar Damiáno. El solo asintió con la cabeza, quería cambiar, no quería seguir siendo un cobarde. Sabía que lo suyo con Tristán ya se había acabado. Pero protegeria a Leiah, no dejaría que su padre le hiciera nada. Y si eso significa enfrentarse a él, lo haría sin dudar. Por que con Leiah sentía algo que nunca había sentido. Era su verdadera amiga, incluso la veía como a una hermana a la cual quería cuidar.
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