KURTLAR:
—Es un honor hacer negocios con usted, señor Ivanovich—el alfa alzó una ceja y sonrió tenso, el aroma del hombre y alfa frente a él solo podría definirse como putrefacto, tanto que su garganta y fosas nasales se quemaban.
Era algo parecido al bosque, sin embargo, las emociones hacían casi imposible percibir los matices con claridad: envidia, lujuria, deseo y avaricia eran las más potentes y por tanto fáciles de detectar, los lobos pese a la creencia común no expulsaban en sus feromonas solamente aquella emoción momentánea, sino también, aquellas que más predominan en su vida diaria y los acompañan a lo largo de la misma.
—Espero que asista a la baile de hoy, algunos de nuestros mejores bailarines se presentarán, así como el solo debut de nuestra pareja estrella—retomó la palabra.
Ivanovich sonrió moviendo la copa de vino en su mano, apenas eran las diez de la mañana y ahí estaba él, tomando un trago junto a uno de sus clientes. Ladeó el rostro observando a su mano derecha, Mika se mantenía estoico e impasible, sus ojos grandes observando todo con atención.
—Quizás incluso pueda presentarle un par de omegas.
—Tenía la esperanza de que su tendencia a utilizar a sus bailarines para favores sexuales fuera solo un rumor—la voz de Mika fue clara, sus cabellos rojo fuego se movieron mientras negaba, Ivanovich sonrió y tomó un próximo trago, Derek ladeó la cabeza entusiasta y pícaro como si tal cosa le diera gracia.
—No soy el único, señor, y mis muchachos no tienen problema con ello—Ivanovich se levantó y sacudió las pelusas invisibles de su traje—Es una oferta tentadora, seguro que la disfrutará.
—Señor Parker—dejó la copa en la mesa, sus ojos brillando con ligera diversión—Mantenga a su gente para usted mismo, si quiero una omega, lo conseguiré por mí cuenta—tomó el arma que descansaba en la mesa, cuatro hombres de aspecto fornido copiaron su acción—Por ahora solo me interesa que nuestros negocios se mantengan en línea, más ahora que parecen haber todo una horda de rumores interesantes a su alrededor.
Derek asintió y puso en pie.
—Mi lealtad está con usted y Blood Moon, señor Ivanovich—su voz fue uniforme, sin embargo Noah no le creía, el aroma de Derek delataba miedo no lealtad, y ese era un problema que debía erradicar antes de que se convirtiera en algo peor—Pierda cuidado.
—Claro—asintió Ivanovich dando media vuelta y saliendo de allí, a su lado se colocó Mika con hombros tensos y mirada afilada, Ivanovich dejó caer una mano en el hombro del pelirrojo y dió un apretón—Cálmate, Mika, pronto podrás divertirte con él.
—No sé cómo logras soportar compartir el mismo aire que él—Ivanovich sonrió ante el hastío.
—No será por mucho, lo mantendremos vigilado, y al mínimo error...—dejó la oración al aire, frunciendo el ceño, volteando a ver alrededor cuando llegaron al elevador.
Su lobo alzó la cabeza entre la oscuridad, curioso, tanto o más que él, había algo en el ambiente, sutil y dulce, y aún así, imposible de definir, apretó los labios y tragó en seco, volviendo su atención a Mika justo cuando el elevador llegó.
—Derek no es idiota y sabe que desconfío de él. Si sabe lo que le combiene vendrá a mí, sino, morirá por mi mano. Blood Moon tiene una reputación que mantener.
—Entendido, jefe—aceptó Mika no muy conforme.
—¿Algo nuevo sobre ChanYan?—preguntó observando su reflejo en el cristal del elevador, su cabello n***o y rizado, sus ojos claros y fríos—¿Ha dicho algo?—Mika rió divertido.
—El tipo es una rata pero no con los suyos. Tiene lealtad, incluso si no es precisamente con nosotros—apretó la mandíbula—Los chicos lo han golpeado un poco, también arrancado uno que otro tramo de piel—se encogió de hombros como si pronosticara el clima—Aunque, si siguen así, lo matarán antes de que suelte la lengua.
—No es como si fuera a decir algo relevante de todas formas—evidenció Ivanovich, las comisuras de sus labios tensas en una mueca que intentaba hacer parecer una sonrisa—Demos una advertencia, algo público y grotesco, cortar en un par de lugares, hacerlo gritar un poco.
Mika se removió incómodo, eso era un montón de sangre y suciedad, asco.
Llegaron al lobby y salieron de la empresa. Afuera el sol estaba en alto y radiante, y un calor infernal envolvía la ciudad, él junto a Mika se montaron en una camioneta conducida por el pelirrojo y los otros cuatro guardias en otras dos, abriendo paso hacia las afueras de la ciudad, a la putrefacción del gobierno, esa de la que nadie quería hablar, la frontera, Dark Moon.
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—Aquí tienes—tomó la botella de agua que que le era extendida y sonrió con cariño, frente a ella un hombre de cabellos rubios y musculoso—Es hoy—ella asintió, los latidos aumentando ante el recuerdo de que finalmente tendrían su sólo—¿Lograste hablar con Derek?
—No, estaba reunido con alguien, la puerta estaba cerrada, en otra ocasión será—la decepción era evidente en su voz, Ashter la acercó y besó su frente.
—Todo estará bien—susurró intentando brindar confianza, ella se pegó más a su costado, intentando alejar la cefalea que comenzaba a tomar lugar y la había golpeado mientras dejaba el último piso donde se encuentra a la oficina de Derek, Derek Parker, presidente de la compañía a la que pertenecía y hoy le brinda la oportunidad de cumplir su sueño.
Apretó los labios y respiró hondo, esta era su oportunidad, la de ella y Ashter, un nuevo comienzo, un mundo sin dolor, solo debían intentar, hacerlo bien, solo eso.
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DARK MOON
FRONTERA DE KLUTAR:
Respira hondo y el aroma le llega a los pulmones, esto era Dark Moon, putrefacción y oscuridad, era como una bajada al infierno y la casi nula posibilidad de salir de él, el mundo de los desamparados y el refugio de las almas perdidas.
La primera vez que había ido allí, apenas tenía dieciséis años, su padre lo había levantado con el sonido del agua al caer, específicamente sobre su cuerpo y la sensación de frío perpetuo.
Observó alrededor con la mirada perdida, cada vez que iba allí su mente era partida y mancillada por los recuerdos, aquellos que lo han perseguido por años y atormentan en silencioso martirio, incluso ahora, cuando aquel que creó el monstruo en primer lugar, está muerto.
Una cuchilla baila en su mano izquierda, mientras que en la derecha sostiene un cigarrillo, expulsando el humo, intentando controlar la bestia, era difícil, allí, en el lugar más primitivo y maldito, todos los instintos salían a flote.
—¿En qué piensas?—pregunta Mika limpiando el traje n***o que abrazaba su esbelta anatomía, Noah negó y miró hacia el horizonte, al mar, ya a esta hora, en la oscura noche, mientras tras él los huesos eran partidos, la sangre escurría y él, como si fuera normal optaba por fumarse un cigarro.
—Nada en específico—respondió dejando salir el humo, a lo que el pelirrojo asintió, el pelinegro miró por encima de su hombro y vio aquel hombre allí, de rodillas, aguantado por sus hombres, y pidiendo clemencia, le dió el cuchillo a Mika, quien lo dejó caer con asco, se acercó y tomó por los pelos con la mano izquierda manteniendo el cigarrillo en la derecha—Realmente admiro tu capacidad de silencio, ChanYan.
—P-por favo-or, Ivanovich—rogó el hombre apenas logrando ver, pero reconociendo el olor, Noah, Noah Ivanovich era el actual líder de Blood Moon—No sé nada, por favor.
«Incluso los hombres más fuertes y leales se quiebran ante el dolor, se supone que eso es, ser humano», pensó Noah.
Noah observó detenidamente a ChanYan, con sus ojos hinchados, su cara horriblemente llena de moretones en todos los tonos posibles, sangre y suciedad, así como las cortadas que bañaban su torso y extremidades junto a la sangre que corría por estas, incluso los ligeros espasmos producto de las descargas eléctricas.
Es excitante.
El hedor producto del miedo que desprendía ese hombre, era un total afrodisíaco para él y su lobo.
—No me he mantenido todos estos años al mando por ser piadoso ChanYan—susurró, el agarre en el cabello del hombre se afianzó, la presión aumentando casi haciéndolo insoportable.
El ambiente era solo un poco más denso, detrás de ellos el pelirrojo retrocedió unos pasos sabiendo lo que se avecinaba.
—Vas, vendes información a los Yakune cuando se supone eras mi aliado, ¿y piensas que sólo lo dejaré pasar?—ladeo la cabeza y lo acercó más, rozando alientos—No doy misericordia, rezarme como si fuera un dios no te va a traer el milagro de la salvación ChanYan.
—Noah, por favor—rogó, Ivanovich suspiró soltándolo, dejando ver como su mano cambiaba lentamente, ChanYan comenzó a gritar y llorar más fuerte mientras suplicaba, Noah le miró, los dos hombres que mantenían en su lugar a ChanYan afianzaron el agarre.
—¿Algo que decir, mi querido ChanYan?—preguntó, el hombre se detuvo abruptamente y tembló con fuerza, Noah tan tranquilo como se sentía esperó, la risa cansada y llena de locura de ChanYan llegó.
—Tú—soltó sonriendo mostrando su dentadura llena de sangre y dientes faltantes sacados con pinza—Tú realmente conocerás el infierno. ¡NOAH IVANOVICH, TÚ...!—el grito fue cortado con la caída abrupta de la cabeza de ChanYan al suelo, sobre la tierra y la mugre, y la mano con garras largas y afiladas-dónde deberían ir las uñas-de Noah, empapadas en sangre.
—Nos veremos allí ChanYan, no lo dudes—dijo limpiándose las manos con un pañuelo—Mika. ¿A qué hora es la fiesta?—el pelirrojo miró su reloj de pulsera y la cabeza de ChanYan, antes de repasar a Noah con una mueca, él era más de cosas rápidas, tortura, tiempo y embarrar sus costosos trajes no iban con él.
—En dos horas termina la función, después de eso es la fiesta—Noah asintió.
—Perfecto, vamos. Necesito un trago—volteó a mirar a sus chicos—Recojan la cabeza, póngala en una caja y sujetenla con el lazo más bonito que encuentren—sonrió, dientes perfectos y blancos—Un bonito regalo de parte de Blood Moon para la familia de ChanYan.
Noah y Mika ambos, alfa y beta se alejaron dejando a sus hombres con el desastre, llegando al descampado en la zona y montándose en el helicóptero perteneciente al pelinegro, algo necesario si querían llegar a tiempo, y saliendo de allí.