Los besos eran la clara muestra de desesperación y locura, ambos perdidos en el otros de una forma totalmente primitiva. —¿Desesperado?—la voz de Luna fue burlona, soltando un gemido agudo al sentir la mordida en su cuello y las manos colarse por debajo de su vestido. —Jodidamente desesperado—gruñó Noah en su oído. La habitación era un desastre, ambos se movían chocando con todo alrededor, riendo sin querer dejar de besarse. —Voy a arruinarte por completo. —Menos charla y más acción, lobo. Noah ladeó el rostro sorprendido con ello, Luna se separó dándole un empujón, sonriendo. Luna sentía su piel arder y la ropa molestarle, con la respiración errática y los latidos cada vez más rápidos, Noah estaba ahí, frente ella, observándola como si fuera todo lo que necesitara en ese momento, s

