Estoy tan malditamente irritado y frustrado que cuando veo al padre de Crystal y él me mira con odio, no me importa devolverle lo mismo, sorprendiéndolo. No tengo ganas de soportarlo en este momento. No tengo ganas de nada. Crystal toma mi mano y me dirige hacia la mesa. Mientras ella y la hermosa mujer que es su madre se abrazan, yo y su padre nos miramos, expresando con nuestros ojos que no nos caemos bien y que no nos interesa saludarnos o hablar. No extiendo mi mano, y él tampoco. No me interesa quedar bien con él. Ya no. No tengo ninguna razón para portarme bien con él. Si decide que no soy suficiente para su desastre de hija no me importa, no es como si estuviéramos juntos, no es como si de verdad la amara, de hecho si le caigo mal y le dice a su hija que me deje, tendría la excusa

