Apenas pude dormir y me levanté temprano para ver a las chicas. Por suerte, entraba mucha luz natural en la habitación de mi hijastra y las niñas no llevaban mantas. ¡Después de unas seis o siete horas, seguían metiéndose los pies en el coño! Casi me corro en ese mismo instante. Las observé mientras dormían y se notaba que disfrutaban de tener el pie en el coño, ya que, al moverse una de ellas, se les veía frotarse el coño contra él. El pie de Angela estaba tan metido en el coño de mi hijastra que medio tobillo también estaba dentro. El coño de Angela se había tragado casi todo el pie de talla 40 de mi hijastra. Las vi dormir así unas dos horas más y luego despertaron. Se follaron con los pies hasta el orgasmo, se besaron un rato y luego empezaron a vestirse. Oí a Sherry llamarme desde la

