Capítulo 14: Indiferencia. —Es hermoso— terminé de contarle a mi madre y hermana acerca de Nicolás, ellas sonreían con ternura luego de todos los disparates que les conté hicimos. —Debes traerlo a casa un día de estos para que juegue con los mini monstruos— comentó mi hermana. —Si, yo también pensé lo mismo, se llevarán muy bien—mamá asintió recogiendo unos platos de la mesa. —Al pobre niño debemos llenarlo de cariño para ayudarlo a superar la muerte de sus padres, hay que hacerlo sentir amado y no abandonado, de grande lo va a agradecer— mi hermana asintió señalando a mamá, dando a entender que lo que acababa de decir era cierto. —Franco es el que más me preocupa— dije —Él es un poco maniático, pero es buena gente, aunque quiera creer lo contrario, le da pánico cuidar de Nico

